Válido para este producto y todos los de la categoría: 3x2 A ELECCIÓN.
Podés combinar esta promoción con otros productos de la misma categoría.
| 1 cuota de $15.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $15.000,00 |
| 3 cuotas de $5.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $15.000,00 |
| 2 cuotas de $7.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $15.000,00 |
| 6 cuotas de $3.303,50 | Total $19.821,00 | |
| 9 cuotas de $2.391,17 | Total $21.520,50 | |
| 12 cuotas de $1.942,38 | Total $23.308,50 | |
| 24 cuotas de $1.324,94 | Total $31.798,50 |
| 6 cuotas de $3.459,25 | Total $20.755,50 |
| 6 cuotas de $3.671,50 | Total $22.029,00 | |
| 9 cuotas de $2.761,33 | Total $24.852,00 | |
| 12 cuotas de $2.308,00 | Total $27.696,00 |
| 18 cuotas de $1.507,25 | Total $27.130,50 |
Con este libro, Gabriel García Márquez se descubrió a sí mismo como un narrador. Sin embargo, la intención primera era la de escribir un reportaje sobre un hombre, Luis Alejandro Velasco, que estuvo diez días a la deriva en una balsa mecida por el mar Caribe. El futuro Premio Nobel de Literatura y entonces joven reportero que era García Márquez escuchó el relato de los hechos de boca de su protagonista, y lo transformó, tal vez sin pretenderlo, en un prodigioso ejercicio literario, una narración escueta y vigorosa donde late el pulso de un gran escritor.
La publicación por entregas del reportaje en "El Espectador" de Bogotá supuso un alboroto político considerable -se revelaba la existencia de contrabando ilegal en un buque de la Armada colombiana, lo que costó la vida de siete marineros y el naufragio, más afortunado, de Velasco- y el exilio para su autor, que se vio abocado a una nueva vida.
"El 22 de febrero se nos anunció que regresaríamos a Colombia. Teníamos ocho meses de estar en Mobile, Alabama, Estados Unidos, donde el A.R.C. Caldas fue sometido a reparaciones electrónicas y de sus armamentos. Mientras reparaban el buque, los miembros de la tripulación recibíamos una instrucción especial. En los días de franquicia hacíamos lo que hacen todos los marineros en tierra: íbamos al cine con la novia y nos reuníamos después en Joe Palooka, una taberna del puerto, donde tomábamos whisky y armábamos una bronca de vez en cuando".
